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En 2015 hubo fiesta; ACSI cumplió 50 años y las acampadas celebraron su 100 cumpleaños

Una canoa, una tienda de campaña de algodón, mantas y raciones: así emprendió el camino el primer campista a comienzos del siglo XX, en Inglaterra. Su nombre era Thomas Holding, y sus aventuras de acampada sirvieron de inspiración al sastre neerlandés Carl Denig cuando llegaron a sus oídos, en una visita a Londres. Denig se fue a acampar a la británica isla de Wight con una tienda que se había confeccionado él mismo. Cuando regresó a los Países Bajos, la gente recibió el relato de sus aventuras con entusiasmo, lo que le dio la idea de fabricar tiendas de campaña en vez de ropa.

De pasatiempo de élite a deporte nacional:

Hasta aquel momento, ir de acampada estaba reservado principalmente a exploradores, grupos organizados de jóvenes y militares. Solo los pocos afortunados que podían permitirse el equipo de acampada se adentraban en la naturaleza. La acampada se consideraba un deporte. Después de la Segunda Guerra Mundial se produjo un cambio, y en los Países Bajos acampar se convirtió en una afición de masas. El gobierno consideró que la gente necesitaba tranquilidad y aire fresco para conservar la buena salud física y mental. Las tiendas de campaña se abarataron, y la acampada ganó muchísima popularidad. En los años 60, las personas se apiñaban en los campings de las dunas y cantaban alegremente alrededor de la fogata con acompañamiento de guitarras. Fue entonces cuando se popularizó la tienda bungalow, y después vino la caravana.

ACSI entra en juego

El profesor Ed van Reine era un ferviente campista; en el verano de 1965 se fue de acampada con su familia solo para descubrir, a su llegada a España, que en el camping al que se dirigían no quedaban plazas. Tras el largo viaje, aquello supuso una decepción. Durante el mismo viaje se juntó con dos compañeros de profesión y empezaron a acariciar la idea de crear, en los Países Bajos, un sistema de reservas para los campings más populares de Europa. Así nació "Auto Camper Service International", o ACSI. Entre los tres seleccionaron 55 campings. A su regreso a los Países Bajos recopilaron información básica sobre esos campings y la publicaron. Su objetivo era que ningún campista volviese a encontrarse con que el camping estaba completo, porque podía reservar con antelación gracias a la información de la guía. El libro costaba 1 florín. En aquel tiempo, cuando la acampada se había convertido en el "deporte nacional número 1", la guía fue muy popular.

Versatilidad para el mundo de la acampada

Poco a poco, ACSI fue creciendo hasta convertirse en una empresa con una amplia gama de productos para el mundo de la acampada. Con el paso de los años fue introduciendo novedades como ACSI Kampeerreizen, ACSI Club ID, Eurocampings y guías nuevas dedicadas a zonas o temas específicos. Hoy en día cuenta con más de 300 inspectores para asegurarse de que solo los campings de calidad figuren en las guías ACSI. La selección de los campings comenzó siendo un pasatiempo, pero ahora se ha convertido en una exigente tarea. Cada año, armados de información de productos, contratos, instrucciones, guías, mapas, señales y banderas, los inspectores se afanan en el área que les corresponde. Es gracias a su ayuda que en el transcurso de 50 años ACSI haya llegado a convertirse en un líder europeo que vende 500.000 guías al año en 14 países.